Si la envidia se clava en tu talento
como una flecha contra un áureo escudo,
no pierdas tu elegancia con el rudo
vocablo del insulto en un momento.
En almas toda la luz, la fuerza ciega
nunca estalla en los brazos ni en los labios,
porque sabe oponer alos agravios
su sereno mirar de estatua griega.
Si una injuria te arrojan, piensa a solas
que al conjuro del viento ruge y canta
la inmensa pampa de agua, y se abrilanta
el peñasco al azote de las olas.
Ni un pliegue de tu túnica perfecta
deshaga el ademán caro a la turba;
ten la gracia sutíl de línea curva,
no el gesto férreo de la línea recta.
Considera que en tu pluma está el secreto
de herir hondo al que ataca tu blasón;
no sin gritos resiste el corazón
los catorce puñales de un soneto...
Pero no..fluya tu sonrisa delicada
sí anónimo te llega un juicio hiriente,
como un grano de sol resplandeciente
en el canto filoso de una espada.
Aprende de esos árboles en flor
que, sufriendodel hacha de los rigores,
van volcando la lluvia de sus flores
sobre el golpe tenaz del leñador.
Autor Anónimo

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